“Ella era
una poetisa y yo la adoraba…pasaba la noche escuchando sus versos, cada una de
sus palabras parecía tocarme el alma. Sus poemas eran tan profundos, tan
impactantes, que aunque su apariencia física era exquisita, me enamoré de su
alma. Por tal motivo, no te la puedo describir, sus palabras tenían el poder de
cegarme…en mi mente, su rostro está cubierto por un manto de misterio…si tú la
conoces, si sabes de quien hablo…si por casualidad la encuentras en una de esas
noches de bohemia, dile que la extraño…pídele que por piedad me deje un mensaje
para por lo menos saber que sigue tan encantadora como siempre…y una cosa más,
dile que el día en que se marchó, se llevó mi corazón entre sus labios”.
Miguel A.
Soto, LMSW, LCSW (El Mikey Perfecto Mentao)

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